La familia García Pelayo se hizo famosa en la década de los 90 por ganar millones en la ruleta en casinos de todo el mundo. A pesar de que el método que utilizaban no era en absoluto ilegal, terminaron prohibiéndoles la entrada en los casinos de todos los países. Pero, para ese momento, ya habían ganado varios cientos de millones de dólares.
El sistema era sencillo, pero llevaba tiempo de preparación. Durante varias semanas, algunos miembros de la familia concurrían diariamente al casino elegido y tomaban nota de los resultados que salían en las diferentes mesas de ruleta. Luego cargaban esta información en un ordenador y analizaban la tendencia de cada ruleta; es decir, los números que salían con más frecuencia que otros. En esa época las ruedas de ruleta eran mecánicas, y a veces, por el desgaste natural, las ruedas no estaban perfectamente balanceadas, aunque la diferencia era imperceptible para cualquiera que no hiciera ese trabajo de análisis.
Con la información obtenida, otros miembros del grupo iban varias noches al casino a jugar en distintas mesas de ruleta, apostando al rango de números que salía con mayor frecuencia, según sus estadísticas.
Con este sistema de ruleta ganaron millones en casinos de España y de otros países de Europa. Cuando su presencia ya estaba siendo advertida en los casinos de Europa, se trasladaron a Las Vegas y Atlantic City, donde siguieron ganando asiduamente.
Finalmente, también allí se les prohibió la entrada a los casinos.
A raíz de esta experiencia de los Pelayo, en muchos casinos decidieron comenzar a tomar medidas para evitar que se repitiera. Cambiaban las ruedas de una mesa de ruleta a otra con cierta frecuencia, e incluso cambiaba partes de la rueda, para evitar las desviaciones.
Con la llegada de la ruleta electrónica, todos estos problemas se solucionaron de una vez.
