Argentina, país del juego
El gobierno de Néstor Kirchner y ahora el de Cristina Fernández, parecen ser propicios para las empresas operadoras de casinos y salas de juego: 22 salas de juego fueron inauguradas en los últimos cinco años, en distintas provincias.
Los casinos argentinos se han posicionado como emprendimientos para desarrollar el turismo provincial, ya que, por lo general, forman parte de complejos con hotel y otras comidades destinadas principalmente a los turistas.
Durante el gobierno de Carlos Menem, en los 90, se traspasó el control del juego del gobierno nacional a los gobiernos provinciales. Los gobernadores vieron, entonces, la posibilidad de obtener ingresos a través de nuevos impuestos, lo que llevó a impulsar la construcción de nuevos casinos en casi todas las provincias del país.
La Provincia de Buenos Aires es la que se encuentra a la cabeza en cantidad de dinero jugado: durante el 2008, en los 10 casinos provinciales, se jugaron 1924 millones de pesos (algo más de 500 millones de dólares).
En total, se calcula que la cantidad de dinero que mueven los 140 casinos nacionales llega a los 5 mil millones de pesos anuales (alrededor de 1350 millones de dólares).
Los años 90 fueron la época de la generalización de los juegos de azar. Fue durante el gobierno de Menem que se inauguraron numerosas salas de bingo y varios casinos, entre ellos los casinos de Tigre. Todas las salas de juego del país siguen manteniendo su clientela, aunque debido a la crisis han visto mermados sus ingresos.
Las máquinas tragamonedas, como en el resto de los casinos del mundo, siguen siendo la mayor fuente de ingresos. Cada vez se instalan más tragamonedas en los casinos y salas de juego, incluso en los hipódromos, como el de Palermo.
La mayoría de los gobiernos provinciales cobran solamente una tarifa fija por explotación y no reciben otros ingresos de los casinos, a pesar de las millonarias ganancias que éstos tienen.
Sin embargo, todas las provincias siguen con la mira puesta en el dinero que las salas de juego aportan a los gobiernos. Un caso emblemático ocurrió con la apertura del casino de Victoria, en Entre Ríos. Los jugadores de la vecina provincia de Santa Fe, que hace dos años no tenía casinos, acudieron masivamente a jugar en el casino de Victoria. Viendo el gobierno cordobés cómo el dinero se iba a las arcas de otra provincia, no tardó en abrir un casino en la capital provincial y otro en la localidad de Melincué. Los dos casinos fueron concesionados a la empresa Boldt, dueña de los casinos Tigre y Victoria. También comenzaron un megaemprendimiento en Rosario, en manos de Cristóbal López.
Durante enero del 2009 la Provincia de Buenos Aires recaudó casi 39 millones de dólares provenientes del juego: casinos, bingos, hipódromos y loterías. El 25% de lo recaudado se destinó a educación, otro 25% a emprendimientos de desarrollo social, y el resto se dedicó a salud, seguridad e infraestructura, y se derivaron fondos a los distintos municipios.
Teniendo en cuenta estas cifras de un solo mes, se calcula que la ganancia para todo el año en la Provincia de Buenos Aires, rondará los 460 millones de dólares, cifra muy alta, aunque un poco menor a la del año anterior, debido a la crisis.
La Provincia de Entre Ríos también siguió sumando casinos: además de la inauguración del casino de Victoria, se renovaron los casinos de Paraná y Colón y se inauguró un nuevo casino en Chajarí. En la localidad de Federación, que cuenta actualmente con una pequeña sala de juego, se está proyectando la construcción de un hotel-casino. Aunque los pobladores de esta zona turística no quieren que el emprendimiento quede en manos de alguna gran empresa, sino que piden que sea controlado por la gente del lugar.
Córdoba tiene salas de juego en muchas localidades, entre ellas Río Ceballos, Alta Gracia, Corral de Bustos y Mina Clavero y todas las localidades turísticas por excelencia.
Corrientes cuenta con una sala de juego en la capital provincial, y mesas de ruleta en varias localidades como Bella Vista, Goya y Santo Tomé.
En el Chaco funciona el hotel-casino Gala, en Resistencia, y el año pasado se inauguró el casino Gualok, en Roque Sáenz Peña.
Chubut tiene un hotel cinco estrellas con casino, ubicado en Puerto Madryn, que fue inaugurado en el 2008, y Santa Cruz cuenta con uno similar en Calafate, inaugurado en el 2007. También en el 2007 fueron inaugurados los hoteles casino de Neuquén y San Juan.
En Ushuaia se inauguró en el 2006 un casino explotado por Cristóbal López.
Villa Mercedes, en San Luis, cuenta con un hotel casino desde el año 2004.
Sin embargo, a contramano de esta seguidilla de inauguraciones de casinos y salas de juego en todo el país, Daniel Amoroso, secretario gremial del sindicato de trabajadores de juegos de azar, y dirigente del PRO, cree que los casinos tradicionales “están en extinción. De la ruleta francesa se pasó a la americana, de ésta a los tragamonedas a rodillo y, ahora, se avanza hacia las máquinas digitales y los juegos de apuestas deportivas, aunque todavía no estén desarrollados en la Argentina".
Hay un cambio notorio en las preferencias de los jugadores en todo el mundo, que se están volcando masivamente a los juegos online.
A pesar de esto, se siguen inaugurando nuevos casinos, no sólo en Argentina sino en el resto de los países también. Con el tiempo se verá cuál es el destino final de los grandes casinos del mundo.
