Frank Scoblete, experto en gambling que ya hemos mencionado en otras ocasiones, tiene una teoría totalmente nueva acerca del corto y largo plazo en los juegos de azar. Por lo general, decimos que los resultados que podemos obtener a corto plazo no significan demasiado, ya que, en el largo plazo, todo eso se diluye, ganancias y pérdidas se nivelan en sus niveles estadísticos normales, y la ventaja del casino prevalece.
Según Scoblete, este razonamiento no es correcto ya que, dice, el corto plazo es fundamentalmente diferente al largo plazo y, por lo tanto cualquiera que se proponga, por ejemplo, jugar a la ruleta, puede apostar de la manera que quiera, dado que lo único que existe en la mente del jugador de casino es la experiencia del “aquí y ahora”. De esa percepción del juego de casino provienen la mayoría de los sistemas de casino que se refieren a patrones de apuestas, números calientes y fríos, etc.
Para darnos una mejor idea de cómo funcionan realmente los juegos de azar, dice, deberíamos dejar de lado la explicación de los plazos y tratar de imaginarnos cada jugada que hacemos en un infinito número de jugadas que se están realizando al mismo tiempo, en el preciso momento en que nosotros hacemos la nuestra.
Scoblete lo explica de este modo. Imaginemos que estamos jugando craps, y debemos apostar por cada lanzador del planeta que está haciendo su jugada en ese preciso momento. ¿Cómo determinamos, en esa situación, cuál es la mejor apuesta posible? En ese caso, apelaríamos a las matemáticas para tomar la mejor decisión, claro, y no confiaríamos en una corazonada.
Entonces, se pregunta, ¿por qué no hacemos lo mismo cuando estamos en una única mesa, apostando a un único lanzador? De hecho, no hay ninguna diferencia entre esa situación, y la imaginaria, con todos los lanzadores del planeta. Sin embargo, es en la situación única del “aquí y ahora” cuando los jugadores caen en la trampa.
Las matemáticas, prosigue Scoblete, son puras y simples, y nos dicen claramente cuáles son las mejores y peores apuestas que podemos hacer, y no podemos desestimarlas por el mero hecho de pensar que sólo existe el “aquí y ahora”. Y este es, sencillamente, el motivo por el cual todos los supuestos sistemas de casino fallan, porque no se basan en las matemáticas.
No hay otro modo de jugar a ningún juego de casino más que tratando de aumentar nuestras ganancias y reducir nuestras pérdidas. Y el único modo de hacerlo es confiar ciegamente en las estadísticas.

